La noticia del fallecimiento del Papa Francisco ha conmovido al mundo, y en El Trébol, Luis Boasso compartió sus reflexiones y recuerdos sobre el pontífice, destacando su cercanía y el impacto de su liderazgo.
«Un sentimiento de dolor por lo que ha significado el Papa Francisco, no solo para la Iglesia, sino también para la humanidad», expresó Boasso, quien resaltó la valentía del Papa al mostrarse ante el pueblo en la festividad pascual, a pesar de su edad y enfermedad. «Es un signo evidente que Dios quiso dar también a la Iglesia y a todo el mundo, de que como Papa, como Jefe de la Iglesia Católica, entregó la vida por la humanidad», añadió.
Boasso tuvo la oportunidad de conocer a Jorge Bergoglio antes de su papado, participando en misas celebradas por él en Argentina. «Lo conocí aquí en Argentina en dos o tres oportunidades y luego, lógicamente, cuando estuve en Roma», recordó.
Un lazo especial une a Boasso con el Papa: su primo hermano, Fernando Boasso, jesuita y profesor de filosofía, fue maestro de Bergoglio en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe. «Fernando me decía, ‘ustedes no saben quién es Bergoglio, es una persona sumamente lúcida, inteligente, es un bocho’, me decía así, ¿no? Y no se equivocó», compartió Boasso. Al saludar al Papa en Roma en 2015, mencionó su parentesco con Fernando, y Francisco lo recordó con afecto.
Boasso destacó la continuidad del proceso de renovación dentro de la Iglesia, iniciado por papas anteriores, y el papel crucial de Francisco en este momento histórico. «Francisco llega en un momento providencial muy oportuno para los momentos de nuestros cambios culturales y abre la iglesia, afirmó.
El legado de Francisco, según Boasso, se caracteriza por su apertura y cercanía. «Él siempre repetía, para todos, todos y todos. Es decir, ese pastor con olor a ovejas que salia en busca del pueblo», subrayó.
El entrevistado también resaltó el llamado del Papa a la unidad entre los credos. «Él hablaba de la unificación universal. Totalmente, la unidad es el signo que todos sean uno para que el mundo crea. Eso lo dejó Jesús en el Evangelio», concluyó Boasso.









