En forma sorpresiva, el 28 de noviembre de 2023, la multinacional de origen sueco DeLaval cerraba su fábrica en El Trébol, explicando la decisión en la necesidad de modernizar los medios de producción de la empresa basándose en la automatización y la robótica.
La que fuera primera fábrica de ordeñadoras del país a comienzos de la década de 1950, en aquel entonces perteneciente a la firma Alfredo Bosio e Hijos, había sido un hito en el desarrollo de la industria nacional, imitada a lo largo del tiempo por establecimientos que produjeron sus propios equipos en El Trébol y otros lugares.
El Trébol llegó a tener nueve de estas industrias en la década de 1970, algunas de las cuales sucumbieron con la apertura indiscriminada de las importaciones aplicada por el ministro Economía de la dictadura cívico-militar instaurada el 24 de marzo de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz.
Una de las que firmas perduraron fue Bosio, a la que se sumaron otras, lo que dio origen a la celebración en la localidad de la Fiesta Nacional de la Ordeñadora.
La crisis de comienzos del siglo XXI hizo que Bosio ofreciera parte de su paquete accionario a DeLaval, que poco a poco fue adquiriendo la mayor parte de estos activos, primero actuando bajo el rubro Bosio-DeLaval, luego DeLaval-Bosio y finalmente DeLaval a secas, no obstante lo cual siguió utilizando en sus productos la marca Bosio por el prestigio de que ésta gozaba en el mercado nacional y en países de América latina.
Pero de a poco la empresa fue concentrando su actividad administrativa en su sede del Gran Buenos Aires y la fábrica local fue reduciendo su plantel hasta más de la mitad del que tuvo en su momento de mayor actividad antes de la llegada de DeLaval.
Pese al duro golpe que significó para una ciudad de doce mil habitantes el cierre de esta fuente de trabajo el impacto se diluyó al conocerse que DeLaval cumplió con los compromisos indemnizatorios y que una mitad de los cesanteados, los de mayor edad, tenían la posibilidad de acceder a la jubilación “comprando” los aportes que aún les restaban efectuar para acceder a la pensión.
La empresa, por su parte, informó que junto con la de El Trébol, cerraba sus fábricas en Estados Unidos, Brasil y Polonia.
Un comunicado de la Unidad Básica Evita del Partido Justicialista de El Trébol difundido apenas se conoció la información del cierre, repudió la forma en que DeLaval
había procedido al cierre intempestivo de su planta local, manifestó su solidaridad con los trabajadores afectados y comprometió su acompañamiento en las gestiones que emprendieran para intentar revertir la situación.
El PJ fue el único partido político que se expresó públicamente sobre el cierre de la primera fábrica de ordeñadoras de la Argentina.
El gobierno municipal, por su parte, también se ofreció a gestionar con directivos de la Cámara de Fabricantes y Proveedores de la Industria Láctea (Cafypel) la posibilidad de reubicación de algunos de los operarios cesanteados y de acompañar en sus trámites ante la Administración Nacional de la Seguridad Social (Ansés) a los que estuvieran en posibilidad de jubilarse.









