En cada tramo del ferrocarril se encuentran los sueños, ilusiones y sacrificios que hicieron los trabajadores ferroviarios forjando día a día con sudor los caminos de hierro.
Desde nuestro Archivo Personal queremos llegar hoy con el relato de José Manuel Biglia y Ramón José “Coco” Rodríguez de El Trébol que nos cuentan cómo era el mantenimiento de las vías en la década del 70.
La llegada del ferrocarril a mitad del siglo XIX trajo consigo una nueva clase social: los ferroviarios. Con el advenimiento del nuevo transporte, se produjeron una serie de adaptaciones laborales y tecnológicas que dieron lugar a trabajos vinculados exclusivamente al mundo ferroviario. Jefes de estación, factores de circulación, guardagujas, interventores, enganchadores, guardesas, guardabarreras, capataces, sobrestantes, avisadores, telefonistas, maquinistas, fogoneros, jefes de tren, visitadores, guardanoches, interventores en ruta y guardafrenos son algunos de esos oficios que se desarrollaron con el ferrocarril.
Con la modernización ferroviaria en el último tercio del siglo XX, y sobre todo con la muerte del vapor, la mayor parte han desaparecido y los que lo hacen tienen una nueva denominación.
Las generaciones actuales apenas si tienen contacto con supervivientes de ese entorno; las futuras solo podrán conocer su historia a través de documentos, fotografías y testimonios de aquellos que ejercieron su profesión en ese peculiar y cerrado mundo.









