El Padre Dimas Mateos, un incansable servidor de Dios y de su comunidad, dejó una profunda huella en la historia de Santa Fe. Nacido en Almeida, Zamora, en 1866, llegó a Argentina en 1891 y se ordenó sacerdote en Santo Tomé. Su recorrido pastoral lo llevó por diversas localidades, entre ellas María Juana, El Trébol y Susana.
En El Trébol, además de ejercer su ministerio, asumió un rol fundamental en la vida pública al presidir la Comisión de Fomento en 1896. Este compromiso social, compartido por otros miembros del clero como el presbítero Natalio Bértolo, demuestra la estrecha relación entre la Iglesia y la comunidad en esa época.
En Rafaela, su labor fue especialmente destacada. Impulsó la construcción de la actual Catedral, cuya piedra fundamental se colocó en 1905. Su legado como pastor, promotor cultural y figura pública trascendió su tiempo, y hoy descansa en paz frente al altar mayor de la Catedral que ayudó a edificar.









