Hoy, 13 de agosto, el barrio de Chacarita y todo el país recuerdan a uno de sus íconos más queridos: Carlos Salim Balaá, universalmente conocido como Carlitos Balá. El humorista, cuyas frases y gestos marcaron la infancia de varias generaciones, cumpliría hoy 100 años. Su legado sigue tan vivo como el recuerdo de su característico «gestito de idea» o el inolvidable «¿Qué gusto tiene la sal?».
A casi tres años de su partida, el espíritu de Balá perdura, y en nuestra ciudad de El Trébol tenemos un recuerdo muy especial que nos une a él. Hace exactamente diez años, en 2015, el Museo Municipal, entonces a cargo de Jorge Meynet, se preparaba para una muestra que prometía transportarnos en el tiempo: «Fabulósicos». Esta exposición, que se inauguró para las vacaciones de invierno, trajo a nuestra ciudad la increíble colección de juguetes, pósters, discos y caretas de los coleccionistas Luis Giorgis y Rubén Carrera, de Cañada de Gómez, reviviendo la magia de los años 60, 70 y 80.
Con motivo de esta muestra, Carlitos Balá, siempre generoso y cercano a su público, grabó un saludo especial para El Trébol. Con su humor inconfundible, sus chistes y su energía contagiosa, Balá nos envió un mensaje que fue la frutilla del postre de una exposición que ya de por sí era fabulosa. Su voz, sus gestos, todo estaba ahí, reflejando el cariño genuino que tenía por cada rincón del país.
Hoy, al conmemorar su centenario, volvemos a sonreír al recordar ese gesto, esa conexión directa con nuestra ciudad. Es la prueba de que el legado de Carlitos, su humor sano y su alegría, no solo viven en los medios o en la memoria colectiva, sino también en los recuerdos personales y comunitarios que construyó a lo largo de su carrera.
El «¡Ea-ea-ea, pe-pé!» sigue resonando, y el recuerdo de ese saludo de hace una década es un tesoro para todos los que amamos su obra. Carlitos Balá no solo nos dio risas, nos regaló momentos. Y en El Trébol, tuvimos el privilegio de recibir uno de ellos.









