Lo que comenzó como una curiosidad entre amigos en 2014, se transformó este 2025 en el máximo galardón de la Fiesta Provincial del Asador en Montes de Oca. Maximiliano Lisey, el «maestro», y Agustín Nievas, el «debutante», se consagraron campeones entre 48 parejas de todo el país.
En una entrevista cargada de anécdotas con Jorge Meynet, Maximiliano Lisey y Agustín Nievas repasaron su reciente consagración, pero sobre todo, el largo camino recorrido para llegar a lo más alto del podio. Una historia que demuestra que el arte de asar requiere tanto fuego como paciencia.
El ayer: de aquel costillar crudo a la organización en El Trébol
La relación de Maxi con la estaca no fue un éxito inmediato. Recordó sus inicios en 2014, cuando asistió a Montes de Oca como un simple espectador atraído por el aroma y el ritual. «Hicimos el primer costillar entre amigos y nos salió crudo», confesó entre risas. Sin embargo, ese traspié fue el motor para practicar durante años, reformar estacas y perfeccionar la técnica.
Esa pasión lo llevó en 2017 a impulsar, junto a la Municipalidad de El Trébol, la primera Fiesta Regional del Arte de Asar a la Estaca, un evento que buscó instalar la tradición en la ciudad y que hoy recuerdan con nostalgia, con el deseo de que algún día pueda volver a realizarse.
El desafío en Montes de Oca: 48 parejas y un «maestro» con su alumno
Para la edición 2025, Maxi sumó a Agustín Nievas, quien hacía su debut absoluto en competencias. El camino a la fiesta no fue fácil: a tres días del evento, el vehículo que los transportaría sufrió una rotura mecánica. La solidaridad familiar —especialmente de su padre, suegro y tíos — permitió que pudieran cargar el rancho, el horno de barro y la histórica estaca de hierro para llegar a tiempo.
La competencia: rigor, técnica e inclusión
El certamen en Montes de Oca es de una exigencia extrema. El jurado evalúa desde el primer movimiento:
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El encendido: Se otorgan 5 fósforos. Maxi y Agustín lograron el puntaje máximo (10 puntos) al encender el fuego con el primer fósforo.
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La técnica: El costillar debe mantenerse a una inclinación mínima de 70º, sin pinchar ni cortar, solo salmuerando.
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El stand y la vestimenta: Los asadores lucieron vestimenta tradicional (bombacha de campo, faja, corbatín rojo y sombrero) y un stand campero armado con lona y cañas.
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La propuesta «Sin TACC»: En un gesto de inclusión, el menú presentado (pan casero al horno de barro, puré de boñato y el costillar) fue totalmente apto para celíacos.
La sorpresa del primer puesto
Tras cuatro horas de cocción y una evaluación minuciosa de un chef y varios jurados, llegó el momento de los premios. «Ya nos estábamos yendo con las manos vacías, pensábamos que no nos tocaba nada», relató Agustín. Sin embargo, cuando el locutor anunció al Stand Nº 15 como el ganador del primer puesto, el salto de alegría fue inevitable.
Se impusieron ante delegaciones de Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Tucumán, trayendo para El Trébol el trofeo, medallas, herramientas de asador y un voucher de 200.000 pesos.
«Pasamos de estar con las manos vacías a tener todo: tabla, estaca, cuchillo y el orgullo de haber hecho las cosas bien», concluyó Agustín.
Agradecimientos de campeones
Los ganadores no quisieron cerrar la nota sin agradecer a quienes hicieron posible el viaje: a sus familias, a Sergio Gariboldi y Sergio Lisey por la logística, a la costurera que preparó el rancho, y a la memoria de Constante Depetris, cuya herramienta fue utilizada como estaca en honor a su legado.









