Gastón Pauls brindó un sentido y crudo relato sobre sus adicciones

domingo 24 mayo 2026

Mediante una iniciativa de Gabriela Venecia junto a Georgina Maurino y Dolores Pedrana, Gastón Pauls visitó El Trébol y brindó una charla a niños, jóvenes y público en general que colmó en salón de Bomberos Voluntarios cedido y acomodado gratuitamente por la institución para esta actividad.

En la disertación Gastón habló sobre su experiencia personal con las drogas, el alcohol, el consumo de diferentes sustancias, su infancia, su timidez, los problemas que lo llevaron a su adicción y cómo logró comenzar la recuperación.

Un sentido y crudo relato que sirvió para visibilizar una enfermedad que afecta a miles de personas y que debe ser un disparador para generar espacios de reflexión y diálogo que concienticen sobre esta problemática.

Aunque sin nombrarla, reveló que su ex esposa Agustina Cherri fue muy importante en su recuperación. Además, comentó cómo encontró el momento clave para salvarse. «Lo primero que hice fue empezar a llorar. Y lloré muchísimo, muchísimo. Y después de llorar un montón, dije no me banco este dolor, voy a llamar  al dealer . Lo llamé y le pedí que me traiga más. Y me trajo más y entonces me puse a tomar cocaína de nuevo hasta que en un momento no aguante más y me fui de mi casa, como podía», dijo.

“¿A dónde voy?, ¿Qué hago? Y me metí en mi auto, me acosté y me quedé como 24 horas ahí en el auto estacionado, tomando. Desesperado, como diciendo bueno, ojalá me muera acá. Ya no sabía ni que quería. Era un 29 de diciembre. Volví para mi casa y cuando quise entrar no pude porque alguien había entrado a mi casa y estaba la llave del lado de adentro», continuó.

«Bueno, me voy a un cine, y me voy a terminar de tomar lo que me queda para morirme. Soy actor, muero en un cine, era como romántico. Empecé a caminar y algo me dijo, frená acá. En realidad me quedé ahí como mirando la nada. Pensé tengo que volver a casa. Volví y toqué la puerta. Se abrió y ahí estaba mi pareja que se había ido el 24 de diciembre de casa harta de mis mentiras y de mis promesas incumplidas, de que iba a dejar de consumir», siguió.

Y allí contó la reacción que tuvo con su pareja al verlo de esa forma: «Nunca me voy a olvidar la tristeza de la mirada cuando vio mi estado. Me miró a los ojos, bajó la vista y se metió adentro de mi casa. Se acostó en la cama y se puso a leer un libro. Entré pidiéndole perdón, de rodillas. Ella no me miraba y seguía leyendo el libro. O sea, yo estaba hablando, llorando, suplicándole arrodillado y ella no me creía. Dije, pero no me está mirando, yo debo estar muerto porque yo le hablo y ella no me escucha».

«Y ahí se me reveló algo, que me sacó el velo que yo tenía en los ojos. No, no estoy muerto, pero voy a estarlo y la estoy perdiendo y es la mujer a la que amo. Y entonces ahí, arrodillado como estaba, le dije, estoy enfermo y necesito ayuda. Por primera me miró, se levantó, fue hasta una agenda que tenía, agarró un número que tenía anotado, y me dijo llámala. Ella trabaja con adictos, anda a verla. Llamé a e esta mujer y le dije mira estoy puesto, no puedo ir ahora. Me dijo vení mañana.  Y ahí arrancó mi recuperación: el 29 de diciembre del 2007», finalizó.