¿Es la resiliencia una virtud o una trampa? La crítica de Carlos Pairetti

miércoles 22 abril 2026

El filósofo local Carlos Pairetti visitó los estudios de FM del Sol 98.9 para abordar un tema de gran relevancia en la actualidad: la resiliencia. Contrario a la visión popular que la ensalza como una cualidad indispensable, Pairetti, basándose en el pensamiento del filósofo italiano Diego Fusaro, advirtió sobre los peligros de su mal uso, especialmente en un contexto social y político que nos incita a «aguantar» lo inaceptable.

La verdadera naturaleza de la resiliencia

Pairetti comenzó su exposición explicando el origen del término. La resiliencia proviene de la metalurgia, describiendo la capacidad de un material para volver a su estado original después de ser sometido a un gran esfuerzo o golpe. Esta definición, aplicada a la psicología, ha llevado a la creencia de que una persona debe permanecer inmutable frente a las adversidades de la vida.

Sin embargo, el filósofo subrayó que no toda resiliencia es igual. Existe un buen uso y un mal uso, y la clave está en el discernimiento. El buen uso de la resiliencia se aplica a situaciones verdaderamente inevitables, como una catástrofe natural, una enfermedad terminal o un accidente. En estos casos, la resiliencia es una virtud que nos permite sobrellevar el dolor y reconstruirnos.

La resiliencia como mecanismo de sumisión

La crítica de Pairetti se centra en el mal uso de la resiliencia, que él califica como «patológico». Este uso ocurre cuando se nos convence de que una situación que podría ser transformada o cambiada es, en realidad, inmodificable. En lugar de luchar por la transformación de la realidad, nos encerramos en un discurso de «auto-boicot», donde nos culpamos por no estar a la altura de las circunstancias.

Pairetti, citando a Diego Fusaro y Byung-Chul Han, explicó que el sistema capitalista actual promueve esta falsa resiliencia para que los individuos acepten las asimetrías sociales y las injusticias. El sistema nos convence de que debemos adaptarnos a las condiciones externas en lugar de cambiarlas. El resultado es que, en lugar de una revolución en la «plaza pública», nos recluimos en la «salida biográfica», buscando respuestas en la terapia y el diván, mientras las condiciones que nos enferman permanecen intactas.

La sospecha como arma y el legado de Sócrates

El filósofo fue contundente: cuando se habla mucho de resiliencia, debemos aprender a sospechar. Esta insistencia en que seamos resilientes puede ser una forma de evitar la crítica y el cambio del status quo. Pairetti incluso hizo referencia a un discurso de Barack Obama en 2012, en el que se elogiaba la resiliencia, sugiriendo que esta narrativa beneficia a quienes están en el poder.

En contraposición, Pairetti trajo a colación el ejemplo de Sócrates, quien fue condenado por «instigar a los jóvenes». Con su método de la mayéutica, Sócrates los interpelaba, animándolos a cuestionar sus propias creencias y a no aceptar lo que se les presentaba como una verdad inmutable. Este acto de cuestionamiento es lo opuesto a la resiliencia patológica.

En resumen, la entrevista dejó un mensaje claro: no se trata de rechazar la resiliencia por completo, sino de distinguir cuándo es una virtud y cuándo es una trampa. La sabiduría, según Pairetti, reside en reconocer las situaciones injustas e injustificables que pueden ser transformadas, y en lugar de aguantar, tener el coraje de luchar para construir una realidad más humana y justa.