El desafío de «escuchar» en la era de la sobrecarga: la reflexión filosófica de Carlos Pairetti

sábado 18 abril 2026

El escritor y Doctor en Filosofía Carlos Pairetti visitó los estudios de F.M. del Sol para ofrecer una profunda reflexión sobre un acto que se ha vuelto una rareza en la cultura contemporánea: la verdadera escucha.

Pairetti abordó cómo el exceso de información y la constante distracción han mermado la capacidad de atender genuinamente al otro, un problema que tiene graves consecuencias no solo comunicativas, sino existenciales.

El oyente profesional: la hipótesis de Byung-Chul Han

Uno de los puntos centrales de la conversación fue el análisis de la obra del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, específicamente su libro La expulsión de lo distinto.

Pairetti citó el capítulo «Escuchar», donde Han postula una hipótesis provocadora: en el futuro, podría surgir la profesión de «oyente». Este oyente no sería un terapeuta ni un psicólogo, sino simplemente una persona a la que se le paga para que escuche y preste atención a lo que se le dice. «Lo que se ha perdido hoy en nuestra cultura es la capacidad de escuchar. Uno habla, el otro hace que escucha, pero no está pasando nada… No es que lo hace con mala intención, sino que se trata de un mundo que está altamente perturbado por exceso de información, por sobrecarga de estímulos», afirmó Pairetti.

La clave del discurso no está en el hablante

Pairetti, basándose en su experiencia como docente y orador, desarrolló una idea fundamental y contraintuitiva: la calidad de lo que decimos no reside primariamente en nuestra capacidad de hablar, sino en la capacidad de escucha del otro.

Según el Dr. Pairetti, el oyente es quien posee «la llave» para que el hablante pueda articular sus ideas más lúcidas y profundas.

  • Efecto de la Distracción: Cuando el hablante percibe distracción en su audiencia, siente una «perturbación» y una incapacidad para comunicar lo que quiere.

  • Efecto de la Conexión: Por el contrario, al notar una escucha real y atenta, el orador comienza a articular ideas que «incluso vos mismo o vos misma te sorprendes de lo que estás diciendo».

Esta falta de escucha puede llevar a que la persona que intenta comunicarse experimente subestimación y sienta que su vida es insignificante, ya que lo que tiene para decir no puede salir a la luz si no hay un otro que lo habilite.

La escucha como acto intersubjetivo y terapéutico

La verdadera escucha, entonces, es un acto intersubjetivo (una relación entre dos) que exige una demora y un respeto por la alteridad del otro. Pairetti introdujo la metáfora del escritor Elías Canetti:

  • Instalarse en la herida: Es permitir la irrupción del otro, escuchar sin juzgar ni reducir la experiencia del otro a los propios términos.

  • Instalarse en la casa: Es cerrarse, escuchar para luego traducir lo escuchado solo a las propias categorías, anulando la diferencia del otro.

El silencio habilita la voz interior

El filósofo concluyó que la escucha es «altamente terapéutica y salutífera». Subrayó que la capacidad de escuchar la voz interior está intrínsecamente ligada a la capacidad de que el otro me escuche.»Si el otro no me escucha, yo no puedo soltar la lengua y voy enmudeciendo, voy callando gradualmente acerca de las cosas más importantes… nadie se escucha solo. Yo me escucho a través del otro.»

En un mundo de redes sociales diseñado para que gestionemos nuestros dolores en una «burbuja individual», la falta de escucha y la «no politización» (no comunicación) del sufrimiento son el peor escenario posible, llevando al aislamiento, el encierro y a graves consecuencias sociales.