El 3 de agosto del 2000 El Trébol homenajeaba al Padre Tibaldo imponiendo su nombre a la ex calle Martín Fierro

lunes 3 agosto 2026

Un día como hoy, pero del año 2000, el Concejo Municipal sancionaba por unanimidad la Ordenanza N.º 435. La normativa rebautizó la calle donde se erige la Capilla Nuestra Señora de Fátima, inmortalizando el legado espiritual, social y deportivo del histórico párroco.

El 3 de agosto del año 2000 se marcó un hito de profunda gratitud en la memoria institucional de El Trébol. Mediante la promulgación de la Ordenanza N.º 435, el Honorable Concejo Municipal aprobó de forma unánime el cambio de denominación de la ex calle Martín Fierro para asignarle en toda su extensión el nombre de Presbítero Arturo Tibaldo.

La elección de esa arteria tuvo un valor fuertemente simbólico: sobre ella se ubica la Capilla Nuestra Señora de Fátima, una de las obras que el propio sacerdote impulsó con esmero en la zona norte para acercar la labor pastoral e intensas tareas de contención social a las familias del sector.

48 años de entrega: un legado que trascendió la fe

Los fundamentos del documento legislativo repasan de manera emotiva el impacto que tuvo el Padre Tibaldo durante sus 48 años al frente de la Parroquia San Lorenzo Mártir, extendiendo también su labor pastoral a la vecina localidad de Los Cardos:

  • Salud y solidaridad: Impulsó y apoyó decididamente la creación del Club de Dadores Voluntarios de Sangre de El Trébol, una institución pionera que cubrió necesidades locales y regionales, sirviendo de modelo para otras comunidades.

  • Deporte y juventud: Fue socio fundador del Club San Lorenzo, generando un espacio clave para que los jóvenes practicaran fútbol y organizando torneos que se transformaron en un clásico popular de la ciudad.

  • Comunicación y cultura: Desde 1964 editó y publicó el periódico «Mi Pueblo», un medio con el que se comunicaba periódicamente con la comunidad para difundir noticias sociales, formativas y religiosas.

  • Acción social y comunitaria: Fortaleció el trabajo de Cáritas Parroquial, dedicó incansables horas a la visita de enfermos y adultos mayores, y fomentó la creación del Salón Comunitario San Cayetano para la capacitación de los sectores de menores recursos.

La imposición de su nombre no solo buscó señalizar una calle, sino perpetuar el sincero afecto recíproco entre la comunidad y un guía espiritual que dedicó cerca de medio siglo a predicar con el ejemplo y servir a El Trébol.