Ecos de El Trébol: Voces que conectaron un pueblo en el Día del Telefónico

miércoles 6 mayo 2026

Hoy, 18 de marzo, mientras celebramos el Día del Trabajador Telefónico, nuestros corazones se llenan de recuerdos de aquellos tiempos en que la voz humana era el puente entre las distancias. En El Trébol, dos mujeres, Raquel Scuotri y la recordada Nilda de Palacios, fueron parte de nuestra central telefónica, conectando vidas y tejiendo historias a través de los hilos del teléfono.

En este testimonio, Raquel Scuotri nos transporta a aquellos años donde la paciencia era virtud y la comunicación un arte. «En 1972, inauguramos las nuevas oficinas en la calle Rosario al 900, pero aún así, las esperas eran largas», recuerda Raquel, cuyo padre, Cassio Scuotri, tuvo el honor de inaugurar esa oficina, un legado que perduraría en el tiempo. «En abril de 1972, algunas llamadas se automatizaron desde los hogares, pero cuando fallaban, nos llamaban a la oficina y nosotros las gestionábamos», añade.

Con una mezcla de asombro y melancolía, Raquel reflexiona sobre los cambios vertiginosos de la tecnología. «Si mi padre viera cómo ha avanzado la tecnología, no lo creería. Yo pensaba que me jubilaría como telefonista, pero en los años 90, con la llegada de Telecom, todo cambió. En 1993, fue increíble, no había a quién llamar ni dónde reclamar», comenta. Raquel se retiró de las oficinas en 1998, llevando consigo un pedazo de la historia telefónica de El Trébol.

Nilda de Palacios, con su voz cálida y recuerdos vívidos, nos lleva a los inicios de la telefonía en nuestra ciudad y de sus compañeros de trabajo. «Las primeras oficinas estaban en el Bulevar América al 900, viejas y oscuras, con un sótano. En 1972, nos mudamos a las nuevas oficinas en la calle Rosario», relata Nilda, quien lamentablemente ya no nos acompaña, pero su memoria perdura en cada llamada que alguna vez conectó.

Hoy, en el Día del Trabajador Telefónico, honramos a Raquel, a Nilda y a todos aquellos que hicieron posible la comunicación en El Trébol. Sus voces, sus historias y su dedicación son un legado que atesoramos con cariño y gratitud.