En una reveladora entrevista realizada en 1994 por Jorge Meynet al ya fallecido Alberto Ghitta, se conoció un capítulo crucial de la historia del polo argentino. Ghitta, cuyo padre y tíos trabajaban en la emblemática Estancia La Oriental, narró cómo en aquella época se llevaba a cabo la doma de caballos de altísimo nivel.
Entre los equinos domados en La Oriental se encontraban aquellos destinados a Don Enrique Miles. Una vez mansos, estos caballos eran entregados a Álvaro Fernández, quien los adiestraba específicamente para la práctica del polo. Fue con estos caballos criollos que el equipo argentino, liderado por Juan B. Miles, conquistó el Campeonato Intercontinental en Inglaterra en 1922.
Dos años más tarde, en 1924, los mismos caballos criollos que habían demostrado su valía en tierras británicas, fueron los protagonistas de una hazaña aún mayor. En la Copa Olímpica de Francia, el equipo argentino, montando estos ejemplares domados en La Oriental, logró la primera medalla de oro olímpica para nuestro país.
El equipo de polo argentino se integró con Juan Nelson (33 años), Enrique Padilla (33 años),Arturo Kenny (34 años) y JUAN BAUTISTA MILES (29 años). Como suplentes se designaronGuillermo Brooke Naylor y Alfredo Peña. Es de destacar que David Miles, hermano de Juan,también de El Trébol, había sido convocado como titular, pero no pudo viajar con motivo que suesposa estaba a la espera de su primer hijo.
La historia de Alberto Ghitta y su familia nos muestra la importancia de la doma tradicional y el cuidado de los caballos en la formación de los grandes campeones del polo argentino. La Estancia La Oriental se convirtió así en un semillero de talentos equinos, contribuyendo de manera decisiva al éxito del equipo argentino en los torneos internacionales más importantes de su época.









