El teatro local se renovó con una propuesta tan intrigante como reflexiva, que invitó a la audiencia a una profunda introspección sobre la identidad y las contradicciones de nuestro país. La obra «Verdaderos Argentinos», protagonizada por los actores Analía Hoidelfio y Gerardo Calcaterra, se presentó con un rotundo éxito de público en la Sala Kumelén de El Trébol y en la ciudad de San Jorge.
Con funciones a sala llena y excelentes comentarios, la obra utiliza una puesta en escena audaz para abordar un tema tan sensible como la división social en Argentina, conocida popularmente como «la grieta».
Una reflexión sobre la trama
La pieza teatral, dirigida por Marichi Bernal, despliega su fuerza a través de una sátira que desarma prejuicios y confronta al espectador. El personaje de Gerardo Calcaterra, un perro rabioso y furioso, se convierte en la voz de la frustración social, representando a un colectivo oprimido que decide alzar la voz. Su monólogo final, donde convoca a «la guerra total» contra un sistema injusto, es una metáfora cruda y poderosa sobre el hastío de los que se sienten ignorados.
Por otro lado, Analía Hoidelfio, con su versatilidad, encarna dos arquetipos: la periodista ingenua que busca una noticia y termina abrumada por la realidad, y la mujer del militar, una figura que defiende la represión con un fervor casi tragicómico, justificando la violencia en nombre del orden y la patria. La dualidad de su interpretación es un reflejo de las posturas extremas que conviven en la sociedad argentina.
A través de estos personajes y sus conflictos, la obra desarticula el concepto de lo «verdadero argentino» para mostrar la complejidad y las contradicciones que nos definen. La trama, aunque en apariencia absurda, utiliza el humor y la farsa para reflexionar sobre los discursos de poder, la manipulación mediática y la violencia que subyace en las confrontaciones ideológicas. El duatlón, los perros «criollos» y «extranjeros», las referencias a la represión y la «brigada Rin Tin Tin», son elementos que, de forma simbólica, construyen un relato que interpela directamente a la audiencia.
Agradecimientos de los artistas
Los actores agradecieron en primer lugar, a la Sala Kumelén, por abrirles sus puertas y brindarles un espacio cálido y propicio para el arte. «Su apoyo es fundamental para que el teatro local siga creciendo», expresaron.
A los auspiciantes, la Mutual de Sociedad Italiana, la Mutual TAIS y la Mutual CAT, por su valioso aporte para llevar adelante este proyecto. Su compromiso con la cultura es un pilar indispensable para la comunidad.
Analía destacó a Chacinados Calcaterra, por el generoso gesto de obsequiar un presente a cada uno de los asistentes, un detalle que hizo aún más especial el final de cada función.
«Y por supuesto, el mayor de los agradecimientos es para ustedes, el público. Gracias por llenar cada sala, por su calidez, su entusiasmo y por acompañarnos en esta reflexión. Sin su presencia y su apoyo, el teatro no tendría sentido», señalaron.
Reflexión final y un llamado a la unidad
Al finalizar la función, los aplausos dieron paso a un emotivo agradecimiento de los actores. Analía Hoidelfio y Gerardo Calcaterra, visiblemente emocionados, compartieron una profunda reflexión sobre el mensaje de la obra.
«El arte es un canal de comunicación que une y unifica», señaló Calcaterra, destacando que esta rama de la cultura fue la que lo unió a Analía en la vida. Ambos coincidieron en que la contradicción es inherente al ser humano y que «la grieta que divide a esta Argentina no tiene sentido».
En un mensaje contundente, hicieron un llamado al respeto y a la comprensión. «Ante la inminencia de la muerte, todos somos iguales», reflexionó Gerardo. «Ahí no importa si somos defensores del gobierno o la oposición, si somos celestes, verdes, rojos…».
La reflexión final de los artistas fue un llamado a la acción: «Tolerar al otro no implica estar de acuerdo con sus opiniones, pero sí respetarlo como persona y como ser humano». Con esta premisa, invitaron a la audiencia a hacer un pequeño esfuerzo para cerrar la brecha, a ser «respetuosos, responsables y honestos».
La directora de la obra, Marichi Bernal, también se sumó a las palabras de los actores, compartiendo su conexión personal con El Trébol y resaltando la importancia de que el teatro sea una herramienta de comunicación social. «Para nosotros que haya venido tanta gente y se lleve este mensaje, es un éxito brutal y absoluto», afirmó.
«Verdaderos Argentinos» se revela así como una obra que trasciende la simple representación. Es un espejo que nos confronta con nuestras propias divisiones y nos invita a reflexionar sobre lo que, en esencia, nos une como compatriotas.









