El último ensayo decidiste practicarlo solo, una y otra vez, como con tus alumnos. No importaba que hora era, tiene que salir bien, con los nervios y la alegría del último ensayo.
Y solo, como ejecutando aquél malambo sureño que tanto te atrapaba, tu mente imaginaba a tus pies, en la mínima superficie, y casi sin que nadie se diera cuenta realizaste las últimas series, en pequeños ciclos como lo indica la danza y te mudaste en silencio, imaginando a Mónica, a Aldino o aquel alumno que tan joven partió y tanto sufriste. Otros tantos te estaban esperando, estaban esperando al profe de folclore, al amigo, al hijo y sabían que llegarías, como lo hacías de cualquier manera a aquel ensayo, en Cañada Rosquín, Casas, Gálvez o María Susana, con moto, con auto, con el combustible siempre justo, con sacrificio y vocación. Exigiéndole a las autoridades que ningún niño quedara sin aprender o viajar.
Gracias, por tantos trofeos, los que se podían palpar o los otros como ayudar al prójimo o por luchar y brindar tanto aprendizaje gratis a muchas personas, durante tantos años .
Querido Juanjo la gira celestial comenzó y parafraseando distintas canciones, si miras los largos caminos por donde tu triste huella se fue el llanto que vas llorando en los senderos florecerá y la sabia te dará la magia de ese cielo que el ciego no pudo ver y con la voz del aire, música de besos y con aquel pañuelito que un día se fue seguro ya estarás con Anita bailando esa zamba, la zamba que siempre quisiste con ella bailar.
Desde Como Somos acompañamos a su familia, alumnos, amigos y colegas en estas horas tan tristes.
Q.E.P.D.









