La magia del reciclaje: el reconocimiento de Rotary Club de El Trébol Solidario a Osvaldo Lombardo por su arte y conciencia

jueves 2 abril 2026

El cierre de actividades del Rotary Club de El Trébol Solidario, celebrado el pasado viernes 14 de noviembre, tuvo uno de sus momentos más emotivos y cálidos con el reconocimiento al señor Osvaldo Lombardo, un vecino que transforma materiales reciclados en un verdadero legado de arte y sostenibilidad.

El reconocimiento, cargado de sentimiento, estuvo a cargo de la socia rotaria Denis Pozzi, quien presentó a Lombardo destacando la esencia de su trabajo.

La capacidad de transformar lo cotidiano

«En nuestra ciudad tenemos gente ingeniosa. Este reconocimiento es al señor Osvaldo Lombardo», comenzó Denis Pozzi. Su presentación no solo valoró la habilidad manual, sino el profundo significado detrás de su obra: «En el arte de crear, va más allá de construir objetos. Es la capacidad de transformar lo cotidiano en algo extraordinario. Este trabajo encarna el espíritu creativo que combina el ingenio, pasión y una profunda conciencia del valor de lo simple. A través de los materiales reciclados, da vida a nuevas máquinas y herramientas que no solo despiertan admiración, sino también reflexión sobre la importancia de imaginar un mundo más sostenible».

La socia rotaria hizo hincapié en que la obra de Lombardo, cariñosamente conocido como «Oslo» por el nombre de su antigua fábrica de acumuladores eléctricos, es un recordatorio de que la verdadera inteligencia reside en la imaginación, esa «chispa que convierte lo común en maravilla y lo olvidado en legado».

Una vida dedicada al ingenio

Se recordó la trayectoria de Osvaldo Italo Lombardo, nacido en El Trébol el 24 de julio de 1939, en El Trébol, casado con Marta Giordano, dos hijos Liliana y Dante, y tres nietos Cecilia, Álvaro y Alba . Tras una vida dedicada a la fabricación de acumuladores eléctricos de plomo (‘Oslo’), encontró en su jubilación el tiempo para un hobby que se convirtió en una pasión monumental: realizar objetos a escala con materiales reciclados.

Con la invaluable ayuda de su hermano Oscar, quien diseñó transformadores eléctricos de corriente continua, Lombardo logra dar movilidad a cada una de sus creaciones. Se calcula que en su taller, ubicado a metros de la Plaza San Martín y abierto al público, hay más de 120 piezas, algunas de las cuales le han llevado meses de meticulosa dedicación.

Al ser invitado al escenario, Osvaldo Lombardo, visiblemente emocionado, expresó su gratitud con humildad: «Qué placer. Estoy muy contento. Le doy gracias a Rotary y a todos ustedes por este reconocimiento que para mí es muy importante».