La tarde del sábado 21 de junio se convirtió en una jornada inolvidable para el Club Dadores Voluntarios de Sangre de El Trébol, que rindió un merecido y emotivo homenaje a uno de sus fundadores, Luis Boasso, coincidiendo con el día de su cumpleaños. A partir de ahora, el salón social de la institución llevará su nombre, un testimonio permanente de su invaluable legado.
Una sorpresa llena de amor y reconocimiento
La emoción se palpaba en el aire. Pasadas las 16:00 horas, Luis Boasso arribó a la institución sin imaginar la sorpresa que le esperaba: familiares y amigos lo aguardaban para entonarle un espontáneo «Feliz Cumpleaños» al abrir la puerta. Visiblemente conmovido, Luis solo pudo expresar: «Les agradezco, no esperaba tanto amor de ustedes.»
Tras abrazos, saludos y palabras de cariño, el homenaje continuó en el exterior de la institución. Allí, una integrante del Club descubrió una placa conmemorativa, dedicándole palabras que resonaron en el corazón de todos los presentes. «Luis no solo es parte de esa historia, siendo uno de los fundadores de esta institución. Con trabajo, humildad, generosidad y compromiso, dejó una huella imborrable. Su presencia constante, su ejemplo y su amor por este lugar han sido, y siguen siendo, una inspiración para todos,» expresó. Y añadió: «Creemos que hay personas que merecen ser recordadas siempre. Personas cuyo nombre merece quedar grabado, no solo en la memoria, sino también en los espacios que ayudaron a construir. Por eso mismo, con mucha emoción y profundo orgullo, queremos darte una sorpresa que te preparamos: a partir de hoy nuestro salón pasa a llamarse Salón Luis Boasso.»
La historia de un compromiso aolidario y el legado de una Comunidad
Con el nombre del salón ya develado, Luis Boasso, aún emocionado, tomó la palabra para compartir un fragmento de la historia que lo llevó a fundar el Club de Dadores de Sangre.
«El Club de Dadores Voluntarios de Sangre nace de un hecho por la falta de sangre,» rememoró Luis. Contó cómo la iniciativa surgió tras una conversación con el Padre Arturo, quien, al donar sangre en una emergencia, comprendió la urgencia de crear un banco de sangre en la comunidad. Junto al Padre Arturo y Chiche Tronssero, viajaron a San Carlos Centro para aprender de una experiencia similar.
Luis recordó los desafíos iniciales: «No fue fácil. Había un concepto muy erróneo, de que dar sangre debilita, y hubo que abrir muchos caminos.» Durante diez años, la institución funcionó en la Casa Parroquial hasta que el Padre Tibaldo cedió el terreno. Boasso destacó el esfuerzo colectivo: «Con el esfuerzo del pueblo, en un día hicimos un llamado por la vida… y en un día recaudamos lo suficiente para levantar el fin. Así que es fruto de toda la comunidad. Por eso es tan querido.»
Reflexionando sobre el reconocimiento, Boasso, con su característica humildad, expresó: «Honestamente no me lo merezco, sino tantas otras personas que me acompañaron y nos acompañan. Y sobre todo el Padre Arturo.» Concluyó su emotivo discurso agradeciendo a Dios y a la comunidad de El Trébol, a la que tanto ama: «El Trébol es muy solidario, muy solidario, no cabe duda. Gracias por esto. Gracias.»
El Club Dadores Voluntarios de Sangre de El Trébol no solo celebra un aniversario y un cumpleaños, sino que perpetúa la memoria de un hombre cuyo compromiso y visión han salvado y seguirán salvando vidas, inspirando a generaciones enteras en el valor de la solidaridad.









