Las lluvias trajeron alivio al campo argentino y, en especial, a la producción de soja tras tres campañas afectadas por sequía. La oportunidad de contar con una buena cosecha que proporcione un destacado ingreso de dólares por la vía externa, abre expectativas en todos los sectores.
Se activa la siembra de la oleaginosa y se estima un 11% más de área que la campaña anterior.
Con las últimas lluvias comenzó el desfile de sembradoras de soja en la región. Este año hay intenciones de recuperar unas 300.000 hectáreas, que el año pasado quedaron afuera de los planes de siembra por la falta de humedad. Además, se suman 200.000 ha que no pudieron sembrarse con maíz temprano en este año.
En esta zona la superficie aumentará en un 10% por el pasaje de los lotes de maíz que no se van a sembrar.










