Hace exactamente un siglo, el 25 de julio de 1925, la ciudad de El Trébol fue testigo de un evento trascendental que marcó el inicio de la construcción de su actual templo parroquial. En una emotiva ceremonia, se colocó la piedra fundamental de la nueva iglesia, ubicada estratégicamente frente a la plaza principal de la localidad.
El acto contó con la presencia de figuras destacadas del ámbito político y eclesiástico de la época. Entre ellos se encontraban el gobernador de Santa Fe, Ricardo Aldao, y el obispo auxiliar de la diócesis de Santa Fe, Rafael Canale Oberti. También participaron el vocal de la Corte Suprema de Justicia provincial, José A. del Sastre, ministros del gabinete y diversas autoridades departamentales y locales, reflejando la importancia del acontecimiento para la región.
El obispo Canale Oberti estuvo acompañado por monseñor Andrés Olaizola y varios sacerdotes, incluyendo a Florentín Álvarez, quien fuera antecesor de Joaquín García de la Vega en la iglesia local. Un lugar de honor fue ocupado por doña Rosa Passo de Miles, presidenta de la Asociación Damas Católicas, quien actuó como madrina de la ceremonia junto a otras personalidades influyentes de El Trébol.
La elección de la ubicación para el nuevo templo no fue casual; tenía un profundo carácter simbólico y unificador. María Freddi de De Lorenzi, presidenta honoraria de la Asociación Damas Católicas, pronunció una alocución memorable que aún resuena: «Voy a pedir a los habitantes del pueblo (…) que sea esta piedra angular fundamental el fundamento en el que descansen y se sepulten con ella, para siempre (…) todos los antagonismos de un pueblo para otro pueblo y sobre este lugar sagrado queden todas las desinteligencias depositadas». Sus palabras invocaban la armonía y el fin de las divisiones, ancladas en la fe y el nuevo espacio sagrado.
Con este acto, se inició el camino para reemplazar el antiguo templo de la calle Santa Fe al 800. Este era considerado por muchos como «una casa indigna de Dios Nuestro Señor», en palabras de Enrique Miles, uno de los principales impulsores del cambio. De forma más directa, Joaquín García de la Vega lo describía sin rodeos como «un galpón», evidenciando la urgente necesidad de un nuevo espacio que reflejara la dignidad y la devoción de la comunidad de El Trébol.
Este 25 de julio de 2025, la colocación de aquella piedra fundamental cumple un siglo, un hito que celebra no solo la arquitectura religiosa, sino también el espíritu de unidad y progreso que caracterizó a El Trébol en aquellos años.
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